Superior Región Argentina de los Misioneros de la CONSOLATA Argentina
Mensaje Pascual P. Daniel Bertea
Queridos hermanos en el sacerdocio, en la misión, en el carisma de Anunciarlo a quienes no lo conocen o les cuesta entenderlo, a hacer que se lo vea más presente entre nosotros.
Entramos en el Triduo Pascual. Claro… lo celebramos todas las veces que celebramos la Eucaristía y cada vez que servimos.
Les deseo que sea un momento donde en primer lugar lo miremos a Él: que le agradezcamos por cada una de las cosas que hizo y de las actitudes que tuvo cada uno de estos días, confirmando lo que vino a hacer: a dar vida nueva a TODOS.
Le agradecemos porque dejándonos la Eucaristía, era también señal de esa vida dada en sus 33 años y sobre la Cruz: una vida partida, repartida y compartida.
Le agradecemos porque instituyendo el sacerdocio, no dio “poder” a algunos, sino que recordó que estamos llamados a interceder entre Él y su Pueblo (y esto pertenece a todos, también con el sacerdocio común recibido en el Bautismo); y para quien es llamado a ser sacerdote, nos recuerda que nuevamente Él elige lo débil para hacerse presente a los demás. Intercedemos ante Dios, Él envía su Espíritu y se transforma en su Cuerpo y su Sangre. Absolvemos y Él Perdona. Ungimos y Él Sana.
Se hizo alimento para que Con Él, Por Él y En Él, podamos servir y más aún, allí donde todavía no encontró apertura o no se dio una condición propicia o un corazón abierto para dejarse amar, más que dedicarse a ver qué criticar, o a ver más el medio vaso vacío en vez del medio vaso lleno.
Se puso a nuestro servicio. El Señor se puso a nuestro servicio!! Dejémonos encontrar por Él para que sea Él quien a quien llevamos cuando servimos al otro con sencillez, y con los medios que tenemos a disposición, porque lo único esencial es Él. Que aún en tiempos difíciles, no sea lo económico lo que no nos deje “estar” donde podemos, donde Él nos llame.
En un mundo donde la economía arma y desarma estructuras, políticas, guerras… nos damos cuenta una vez más que la verdadera crisis que vive el mundo es una crisis humana, de valores. Se da cuando faltan los valores, y sobre todo el valor del respeto del otro, el ponernos al servicio del otro, y poder llegar a amarlo.
Bendecidos días para todos! Que la Consolata nos mantenga de pie, como Ella lo estuvo y que el Allamano, junto a las beatas Irene y Leonella, nos ayuden a renovar nuestro Sí a Él, que aún con todas nuestras limitaciones, defectos, y pecados, será sincero y verdadero si se transforma en un sí hacia los demás.
Un abrazo en Cristo Resucitado para todos!
P Daniel
Equipo de catequistas en formación Team building, community building



