Quiénes somos
Consolata argentina
Nuestra Identidad
Somos una organización de religiosos consagrados y enviados por la Iglesia para vivir la misión Ad Gentes, que significa “hacia los pueblos”. Esta expresión recoge el deseo más profundo de nuestro corazón: llegar allí donde el Evangelio aún no ha sido anunciado, donde la fe necesita ser fortalecida y donde las personas buscan una presencia que acompañe, escuche y camine a su lado. Queremos ser testigos de la ternura de Dios en medio de cada pueblo y cultura, llevando su consuelo y su esperanza a quienes más lo necesitan.
Nuestra vida nace y se sostiene en la fraternidad, en el compartir cotidiano, en la oración y en la confianza en Dios. Profesamos los consejos evangélicos como un camino de libertad y entrega, que nos permite servir con mayor disponibilidad y alegría. Nos inspira profundamente María Consolata, nuestra madre y guía, que nos enseña a mirar la realidad con compasión, a acercarnos a cada persona con delicadeza y a llevar consuelo con un corazón abierto y generoso.
El Instituto de los Misioneros de la Consolata está presente en diversos países del mundo, acompañando comunidades y sembrando el Evangelio allí donde la vida lo reclama. Caminamos junto a los pueblos promoviendo la dignidad humana, la justicia, la paz, el cuidado de la creación y el diálogo entre culturas y religiones. Buscamos ser un signo sencillo y cercano del amor de Dios que transforma y renueva.
En Argentina, vivimos esta misión con el mismo espíritu que lo hizo nuestro fundador: con pasión, entrega y una profunda cercanía con las personas. Acompañamos comunidades diversas, compartimos su vida y sus luchas, y somos presencia de consuelo en medio de las alegrías y desafíos de nuestro pueblo.
personas buscan una presencia que acompañe, escuche y camine a su lado. Queremos ser testigos de la ternura de Dios en medio de cada pueblo y cultura, llevando su consuelo y su esperanza a quienes más lo necesitan.
Nuestro fundador San José Allamano
San José Allamano nació el 21 de enero de 1851 en Castelnuovo d’Asti al norte de Italia. Fue sacerdote, fundador de los Misioneros de la Consolata. Se ordenó en 1873 distinguiéndose por la profunda espiritualidad, la prudencia, la cercanía pastoral y su dedicación a formar discípulos sólidos en la fe.
En el año 1880 fue nombrado rector del Santuario de la Consolata en Turín, donde promovió una renovación espiritual que abrió su corazón al horizonte misionero universal. Desde esa experiencia fundó, en 1901, el Instituto de los Misioneros de la Consolata orientado al servicio Ad Gentes.
Allamano dio a su Instituto un carisma único: ser consuelo para los pueblos, viviendo la misión con humildad, fraternidad y entrega.
Fue canonizado en el año 2024 por el Papa Francisco y su lema “Ser santos y hacer santos” continúa guiando la vida y el compromiso misionero en los cinco continentes.
Carisma- Misión- Visión
Nuestro carisma, heredado nuestro Santo fundador, José Allamano, consiste en ser consolación para los pueblos, llevando el amor misericordioso de Dios especialmente a quienes más sufren. Esto implica vivir una presencia cercana, fraterna y compasiva, capaz de iluminar la vida de las personas con esperanza y servicio.
Nuestra misión es acompañar comunidades en contextos rurales, urbanos e interculturales ya que esta se desarrolla en un país marcado por la diversidad, la riqueza cultural y también por realidades de vulnerabilidad que requieren una presencia cercana y comprometida.
Trabajamos en:
- Parroquias y comunidades donde promovemos la vida sacramental, la formación cristiana y la participación comunitaria.
- Zonas de frontera y contextos interculturales, especialmente junto a pueblos originarios y comunidades migrantes.
- Escuelas y/o espacios de promoción humana, apoyando iniciativas de educación, acompañamiento familiar, desarrollo comunitario y fortalecimiento social e individual a nuestros jóvenes.
- Espacios de diálogo y paz, favoreciendo la convivencia, la escucha mutua y el desarrollo de vínculos solidarios.
Nuestra presencia en Argentina busca encarnar el carisma de ser consolación allí donde la vida más lo necesita, caminando junto al pueblo y sirviendo con humildad, alegría y espíritu fraterno.
Nuestra visión es ser una congregación de religiosos internacional e intercultural dirigida hacia los pueblos que se encuentran más allá de las fronteras de la fe donde pocos quieren acudir en ayuda de los más necesitados como también en la vida de los jóvenes que se encuentran en nuestras escuelas para sembrar en ellos el legado de nuestro Santo Fundador.